Temer prepara el terreno para impulsar reformas impopulares

Temer prepara el terreno para impulsar reformas impopulares

Temer prepara el terreno para impulsar reformas impopulares
Varios senadores saludan a Michel Temer a su llegada al Congreso para jurar como presidente de Brasil el 31 de agosto del 2016 en Brasilia. Muy impopular, Temer se propone impulsar una serie de reformas que no son bien vistas por grandes sectores. (AP Photo/Eraldo Peres)

En las dos semanas que pasaron desde la destitución de su predecesora, el presidente brasileño Michel Temer se ha codeado con líderes mundiales en China, ha sido abucheado estruendosamente en la inauguración de los Juegos Paralímpicos y ha expresado su disposición a seguir adelante con reformas muy impopulares.

Temer, de 75 años y cuyo estilo discreto le ganó el mote de "mayordomo", está tratando de preparar el terreno para grandes cambios luego del tenso juicio político que concluyó con la destitución de Dilma Rousseff, antigua aliada y de quien terminó siendo enemigo.

Sus primeras semanas como presidente formal fueron más tranquilas que su período como presidente interino, que inició luego de que Rousseff fuese suspendida. Tres ministros renunciaron abruptamente en medio de denuncias de corrupción y de filtraciones de grabaciones muy comprometedoras. Temer fue además muy criticado por nombrar un gabinete integrado exclusivamente por blancos en un país de 200 millones de habitantes en el que más de la mitad se identifica como negra o mestiza. Posteriormente nombró una mujer como procuradora de justicia, un puesto con nivel ministerial.

"Aprendió de los errores que cometió cuando asumió" en forma interina, dijo Sergio Praca, profesor de ciencias políticas de la Fundación Getulio Vargas de Río de Janeiro. "Ahora tiene una visión más clara de lo que quiere hacer".

Esa visión incluye ambiciosas reformas a lo largo de su mandato, que concluye en el 2018.

El martes anunció las privatizaciones de empresas estatales, desde aeropuertos hasta plantas de tratamiento de aguas residuales, diciendo que eran importantes para atraer inversión extranjera y sacar a la mayor economía de América Latina de la recesión.

El fin de semana pasado se pronunció en contra de un aumento a los sueldos de los jueces de la Corte Suprema, aduciendo que si lo daba el resto de los empleados públicos pediría también aumentos. Indicó asimismo que se propone presentar un proyecto de reforma al sistema jubilatorio antes de las elecciones municipales de octubre, desoyendo a pesos pesados de su Movimiento Democrático Brasileño que opinan que debía medir primero la temperatura política del país.

"Temer está tratando de organizarse", dijo David Fleischer, analista político de Brasilia. "Su gran desafío es hacer aprobar reformas muy dolorosas. Muchos creen que este es el momento de actuar".

El país entero está a la expectativa. Por ejemplo, dijo que no tocará populares programas sociales como "Bolsa Familia", que ofrece subsidios a los brasileños más pobres, pero al mismo tiempo señaló que va a reducir gastos.

"Todo el mundo está esperando a ver qué hace", manifestó Jorge Silva, paramédico de 40 años de Río de Janeiro.

Hacer aprobar las reformas que tiene en mente puede no resultar sencillo.

La mayoría del Congreso se unió para destituir a Rousseff, acusada de desviar ilegalmente fondos del presupuesto, pero por ahora no hay demasiado consenso en torno a temas delicados como la reforma al plan de pensiones. Muchos empleados públicos pueden jubilarse antes de cumplir los 60 años, y las mujeres cinco años antes. La gente de Temer ha lanzado varios globos de ensayo, diciendo por ejemplo que ambos sexos deberán esperar hasta los 65 años, algo que fue rechazado por los partidos de oposición.

Temer es muy impopular entre los brasileñosy reina la impresión de que el juicio político de Rousseff fue un montaje. Ella y sus partidarios acusan a Temer, quien era vicepresidente, de ser uno de los líderes de una revuelta para destituirla, algo que él niega.

Desde que Temer asumió formalmente la presidencia el 31 de agosto ha habido pequeñas manifestaciones antigubernamentales casi a diario en todo el país, y una protesta con decenas de miles de personas en Sao Paulo.

Horas después de asumir, Temer viajó a la cumbre del G20 en China, lo que le permitió alejarse un poco del candelero y conocer líderes mundiales.

A su regreso una semana después asistió a la inauguración de los Juegos Paralímpicos de Río y fue abucheado con tanta fuerza en el estadio Maracaná que casi no se pudo escuchar su discurso.

El gobierno de Temer podría ser afectado por la investigación de un sonado caso de corrupción en la gigantesca empresa estatal Petrobras. En los últimos dos años fueron detenidos decenas de empresarios y de importantes políticos.

Un ex senador que fue director de la empresa estatal Transpetro dijo que Temer le había pedido que usase 400.000 dólares de coimas cobradas en Petrobras para financiar la campaña a alcalde de Sao Paulo del candidato del MDB. Temer niega haber cometido irregularidades y por ley no puede ser juzgado por delitos cometidos antes de ser presidente.

Hay otras figuras de su partido, de ambas cámaras del Congreso y de su gabinete que han sido involucrados en el escándalo de Petrobras. Y la destitución del ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, un antiguo aliado, podría perjudicar a Temer.

"Cunha es algo imprevisible", dijo Christopher Garman, del Eurasia Group. "Estamos en el medio de una investigación de corrupción enorme. Algunos pescados grandes podrían hablar y voltear a gente importante".

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Peter Prengaman está en www.twitter.com/peterprengaman

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