Elon Musk adquiere Twitter, pero ahora viene lo complicado

Elon Musk adquiere Twitter, pero ahora viene lo complicado
Un cartel ante la sede de Twitter en San Francisco, el lunes 25 de abril de 2022. Elon Musk alcanzó un acuerdo para comprar Twitter por unos 44.000 millones de dólares y prometió un control más laxo del contenido en la plataforma, donde defiende sus intereses, ataca críticos y opina sobre cuestiones sociales y económicas a sus más de 83 millones de seguidores. (AP Foto/Jed Jacobsohn)

Conseguir 44.000 millones de dólares para comprar Twitter fue la parte fácil para el director general de Tesla, Elon Musk.

Ahora viene el verdadero reto para la persona más rica del mundo: cumplir su promesa de hacer que Twitter sea “mejor que nunca” como un refugio para la libertad de expresión con poca regulación.

Su visión para mejorar la empresa de 16 años de antigüedad se basa en gran medida en el compromiso de hacer que la expresión sea “tan libre como sea razonablemente posible” en la plataforma, un compromiso que ha sido celebrado por los sectores políticos de la derecha y entre los seguidores del expresidente estadounidense Donald Trump, cuya cuenta fue suspendida permanentemente el año pasado.

Para los que se preocupan de que Musk dé rienda suelta a los agitadores que profieren odio, mentiras y otros contenidos dañinos, lo que convertiría la plataforma en algo demasiado tóxico para los anunciantes y los usuarios promedio, Musk ha ofrecido pocas garantías.

“La reacción extrema de los que temen la libertad de expresión lo dice todo”, tuiteó Musk el martes.

Muchos de los cambios propuestos por Musk reflejan su propia experiencia como usuario de Twitter, con más de 85 millones de seguidores y un cúmulo de cuentas de molestas de suplantación de identidad que utilizan su nombre y su foto para promover fraudes con criptomonedas.

El comunicado que anunciaba su adquisición de Twitter el lunes destacaba la necesidad de derrotar a los “spambots” que se hacen pasar por usuarios reales.

Pero, ¿qué hay de los más de 200 millones de usuarios de Twitter que no serán vetados ni inundados con spam? También hay mucha incertidumbre sobre si sobre si sus ideas son tecnológicamente viables y si estos cambios beneficiarían a la mayoría de los usuarios habituales, o si servirán para algún otro propósito.

"Ha dejado muy claro que no le interesa hacer de Twitter una empresa rentable”, dijo Joan Donovan, quien investiga sobre la desinformación en la Universidad de Harvard. “Se trata del poder y la influencia del propio Twitter y su importancia en nuestra cultura”.

Expertos que han estudiado la moderación de contenido e investigado Twitter durante años han expresado sus dudas sobre si Musk sabe exactamente en qué se está metiendo. Incluso algunos de los problemas que ha identificado no son percibidos por la mayoría de los usuarios.

“Para él, los spambots tienen una gran visibilidad y son algo personal”, señaló Donovan. “La mayoría de la gente no ve muchas de estas cuentas de spam”.

Y para aquellos que no están contentos con las medidas de la empresa contra el discurso de odio, el acoso y la desinformación, hay muchos ejemplos incipientes de plataformas de redes sociales centradas en la “libertad de expresión” que se han lanzado en los últimos años como antídotos de Twitter, en gran parte por los conservadores. Muchas de ellas han tenido dificultades para hacer frente a los contenidos tóxicos, y al menos una de ellas ha sido eliminada por sus propios proveedores de tecnología en señal de protesta.

“Esta medida sólo demuestra lo eficaces que han sido (las funciones de moderación) para molestar a los poderosos”, dijo Kirsten Martin, profesora de ética tecnológica en la Universidad de Notre Dame. “Me preocuparía cómo cambiaría esto los valores de Twitter”.

El hecho de que no aparecieran otros compradores de forma pública antes del acuerdo de Musk fue un indicio de que otros posibles postores podrían ver difícil mejorar Twitter, señaló Scott Kessler, analista de Third Bridge.

“Esta plataforma es en gran parte la misma que hemos tenido durante la última década”, dijo Kessler. "Ha habido mucha gente inteligente que ha intentado averiguar qué debía hacer, y ha tenido problemas. Probablemente va a ser difícil avanzar mucho”.

Musk recibió un cierto elogio, aunque poco concreto, de una fuente inesperada: el cofundador y exdirector general de Twitter, Jack Dorsey, quien celebró la decisión de Musk de “sacar (a Twitter) de Wall Street” y tuiteó que confía en la misión de Musk de “ampliar la luz de la conciencia”, una referencia a la idea de Dorsey de que “Twitter es lo más cercano que tenemos a una conciencia global”.

Pero otras personas familiarizadas con Twitter señalaron que están consternadas por la exitosa oferta de Musk por la compañía.

“Básicamente, Twitter va a dejar que un hombre infantil controle su plataforma”, dijo Leslie Miley, exempleado de Twitter que también ha trabajado para Google y Apple. Miley, que era el único ingeniero de raza negra en un puesto de liderazgo en Twitter cuando dejó la empresa en 2015, fue uno de los que expresó dudas sobre que Musk sea consciente de las complejidades de la plataforma.

“No estoy seguro de que Elon sepa lo que está comprando”, señaló Miley. “Puede que descubra que tener Twitter es muy diferente a querer Twitter”, añadió.

Muchos usuarios temen que la estrategia más laxa en moderación de contenido que plantea Musk haga que la plataforma albergue más cuentas que propagan conspiraciones peligrosas y acoso.

Los analistas de Wall Street también señalaron que si va demasiado lejos, podría ahuyentar a los anunciantes, la principal fuente de ingresos de Twitter.

También podría hacer más difícil retener a los más de 7.500 empleados de la empresa con sede en San Francisco, algunos de los cuales ya expresan preocupaciones generalizadas sobre la posibilidad de un retroceso en los estándares de contenido.

Las autoridades europeas recordaron a Musk una nueva ley, la Ley de Servicios Digitales, que obligará a las empresas tecnológicas a reforzar la vigilancia de sus plataformas en internet.

“Ya sean fabricantes de automóviles o redes sociales, cualquier empresa que opere en Europa debe cumplir nuestras normas, sin importar su accionariado”, tuiteó Thierry Breton, comisionado de la Unión Europea a cargo del mercado interno del bloque.

​​“El señor Musk lo sabe muy bien. Está familiarizado con las normas europeas sobre automoción y se adaptará con rapidez a la Ley de Servicios Digitales”, comentó.

La adquisición por parte de Musk aún no es un hecho y sigue pendiente la aprobación de la mayoría de los accionistas de Twitter. La plataforma había programado su reunión anual de accionistas para el 25 de mayo, pero el martes, en un documento regulatorio, se informó que la compañía convocará una reunión especial “tan pronto como sea razonablemente posible”.

Si bien es factible que surjan algunos obstáculos en el camino, no parecen ser tan serios como para detener el acuerdo, según Charles Elson, director del Centro Weinberg para el Gobierno Corporativo de la Universidad de Delaware.

Tanto Twitter como Musk pueden abandonar el acuerdo si no se concreta antes del 24 de octubre, pero si se considera que Musk o Twitter son responsables de que el acuerdo no siga adelante, tendrían que pagar un cargo por terminación de 1.000 millones de dólares, según los detalles de la transacción contenidos en un expediente regulatorio publicado el martes.

El expediente también mostró que Twitter abandonó la medida de “píldora venenosa” que había adoptado anteriormente para defenderse de la adquisición de Musk.

Por lo general, cuando las empresas se convierten en privadas, los accionistas que no están conformes son expulsados a la fuerza. Algunos podrían impugnar el precio de las acciones en la corte, alegando que Musk debería pagar más, pero eso probablemente no impedirá la venta, explicó Elson.

Lo más probable es que Musk disuelva el consejo actual y lo sustituya por uno nuevo que esté de acuerdo con su gestión. Y una vez que Twitter sea privada, Musk se enfrentará a menos quejas de los accionistas que a menudo presentan demandas, agregó Elson.

Las empresas privadas no se enfrentan a tanto escrutinio por parte de la Comisión de Valores, algo que ha sido un tema para Musk durante años, sobre todo por las declaraciones que ha hecho en Twitter.

El martes, las acciones de Twitter cotizaron en poco menos de 50 dólares, debajo del precio de compra de 54,20 dólares la acción. El jueves, Twitter presentará sus estados financieros trimestrales para dar una idea de cómo va su negocio.

Los integrantes de Twitter no son los únicos que están preocupados por la inversión de Musk de 44.000 millones de dólares.

Las acciones de la empresa de vehículos eléctricos de Musk, Tesla, han perdido cerca de un 19% de su valor desde que Musk anunció su participación en Twitter, incluido un descenso de cerca del 12% el martes. Los analistas señalaron que los inversores temen que Musk se distraiga con la red social y se ocupe menos de la dirección de Tesla.

“Estará pasando más tiempo con otra empresa”, comentó Jeff Windau, analista de la firma Edward Jones, sobre Musk, que también dirige SpaceX, The Boring Co, que realiza la excavación de túneles, y Neuralink, una empresa de interfaz cerebro-computadora. ”Hay un límite potencial en la cantidad de ancho de banda que puede aplicar a cada una de estas empresas”.

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Krisher informó desde Detroit. O’Brien desde Providence, Rhode Island. Los periodistas de The Associated Press Barbara Ortutay en Oakland, California, Kelvin Chan en Londres y Sam Petrequin en Bruselas contribuyeron a este despacho.

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